Bolivia impulsa protocolo internacional que combate delitos ambientales

El tráfico de animales silvestres , la tala ilegal y la extracción clandestina de minerales tienen algo en común: son actividades que pueden destruir ecosistemas y alimentar redes criminales que operan más allá de las fronteras. Frente a este problema, Bolivia se sumó a una iniciativa internacional que busca fortalecer la respuesta contra los delitos ambientales. La propuesta fue aprobada este viernes 23, en Viena, por los Estados parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Untoc).
La resolución abre el camino para negociar un protocolo adicional que permita mejorar la cooperación entre países frente a estos delitos. La iniciativa fue presentada por Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay, junto con Mauritania, la República Democrática del Congo y Santo Tomé y Príncipe. El objetivo es contar con un instrumento internacional que fortalezca la prevención, la investigación y el enjuiciamiento de las actividades ilícitas que afectan a la naturaleza y que, en muchos casos, están vinculadas al crimen organizado.
El futuro protocolo abarcará el tráfico de fauna y flora silvestres, incluida la madera, la minería ilegal, el comercio ilícito de minerales y metales preciosos y el tráfico de residuos. Sin embargo, la votación no aprobó todavía el contenido definitivo del documento: dio inicio a un proceso de negociación en el que se deberán definir sus alcances y mecanismos de aplicación. Pueblos indígenas Uno de los puntos relevantes de la resolución es el reconocimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales como actores importantes en los esfuerzos para combatir los delitos ambientales y la corrupción asociada, según las legislaciones nacionales.
Su papel es especialmente importante en territorios como la Amazonía, donde las comunidades conviven con los bosques y otros ecosistemas amenazados por actividades ilegales. Sus conocimientos tradicionales, sistemas de vigilancia y presencia permanente en el territorio pueden contribuir a detectar y denunciar estas prácticas. Redes internacionales La necesidad de una respuesta coordinada se refleja en distintos casos registrados en América Latina durante 2026.
Las investigaciones y los operativos muestran que el comercio ilegal de vida silvestre abarca desde animales capturados para consumo hasta especies transportadas entre continentes y productos derivados de animales amenazados. En Bolivia, tres personas fueron condenadas en julio a tres años de prisión por su participación en el tráfico y la venta de ranas gigantes del lago Titicaca (*Telmatobius culeus*), una especie amenazada.
Los ejemplares eran ofrecidos como alimento exótico en un restaurante de Huatajata. En mayo pasado, las autoridades argentinas decomisaron más de 700 animales marinos exóticos que habían sido transportados desde Kenia durante aproximadamente 120 horas. Entre ellos había peces tropicales, pulpos y estrellas de mar. A estos hechos se sumó una operación internacional anunciada el 23 de octubre, con actuaciones en Brasil, España y Suiza, contra una presunta red dedicada al tráfico de aves y otros animales protegidos.
La investigación incluyó cuatro detenciones y ocho registros en los tres países, después de que se detectara el transporte de 24 huevos de aves protegidas ocultos bajo la ropa de una mujer en un aeropuerto de Río de Janeiro. En Perú, otro caso expuso la dimensión económica de este negocio. Las autoridades incautaron 41 toneladas de aletas secas de tiburón en almacenes de una empresa. Según estimaciones del Ministerio Público citadas por Mongabay Latam, el cargamento equivaldría a unos 41.
000 tiburones y tendría un valor superior a los 20 millones de dólares en el mercado internacional. Aunque existen acuerdos internacionales relacionados con la protección ambiental, los países promotores consideran necesario contar con un instrumento centrado específicamente en los delitos ambientales transnacionales. La nueva herramienta deberá respetar la soberanía de los Estados sobre sus recursos naturales y evitar duplicaciones con los acuerdos ambientales que ya están vigentes.
La Untoc es el único tratado mundial jurídicamente vinculante contra la delincuencia organizada transnacional y cuenta con protocolos específicos sobre trata de personas, tráfico ilícito de migrantes y armas de fuego. La iniciativa aprobada en Viena abre la posibilidad de sumar un nuevo instrumento frente a las redes criminales que explotan y comercializan ilegalmente los recursos naturales. PARA RECORDAR Iniciativa internacional Un total de 83 países respaldaron el inicio de las negociaciones para combatir los delitos ambientales en la convención de las NNUU Objetivo del protocolo Este nuevo protocolo busca combatir el tráfico de especies silvestres, madera y residuos, así como la extracción ilegal y el tráfico de minerales y metales preciosos.
Límites de la iniciativa El nuevo instrumento deberá respetar la soberanía de los Estados sobre sus recursos naturales y evitar interferencias o duplicaciones con los acuerdos ambientales multilaterales existentes.