Tropiflor AG: de vivero familiar a gestión de residuos industriales

Cinco meses atrás, Tropiflor AG comenzó a operar formalmente en Paraguay, en una zona industrial de Villa Hayes, dentro del área metropolitana del Gran Asunción. Es el paso más reciente de una empresa que nació en Santa Cruz de la Sierra en 1994 como un pequeño negocio de jardinería. Hoy gestiona residuos industriales para las principales petroleras del país e incluso trabaja en residuos urbanos. «Hace dos años ya hemos empezado a iniciar proyecto de expansión hacia Paraguay. Hace cinco meses hemos empezado a operar formalmente el país vecino como Tropiflor», cuenta Diego Covarrubias, miembro del Directorio de la empresa. De vivero a industria Tropiflor fue fundada por Martín Covarrubias, padre de Diego. En sus inicios, la empresa se dedicaba a la venta de plantas ornamentales y a servicios de jardinería para empresas e instituciones. El giro hacia lo industrial llegó casi una década después, cuando la compañía identificó una oportunidad en un campo entonces poco explorado en Bolivia: la biorremediación de tierras con otros elementos. «Empezamos a entender un poco el proceso de biorremediación de suelos y lodos, y lanzamos nuestro servicio que hasta el día de hoy es el core business de Tropiflor. Esto es. la biorremediación de suelos y lodos, más que nada para la industria del petróleo y gas», explica Covarrubias. Ese servicio marcó el ingreso de la empresa a un mercado con pocos actores y clientes muy específicos. Desde entonces, Tropiflor amplió su oferta hacia el tratamiento de aguas contaminadas, residuales y con hidrocarburos, así como la gestión, segregación y disposición final de residuos sólidos peligrosos, especiales y domiciliarios. «Al día de hoy ya podemos abarcar todo el abanico de gestión de residuos que se consideraba hasta hace poco basura como tal», señala. Un origen pequeño El crecimiento de la empresa también se refleja en su estructura. Tropiflor comenzó con dos personas administrativas y dos operativas. Hoy tiene más de 60 colaboradores y opera una planta de tres hectáreas en el Parque Industrial Latinoamericano, en Santa Cruz. Ahí se se tratan sólidos, líquidos, agua y lodos bajo licencias ambientales para operar en todo el territorio nacional. «Nosotros solo tenemos una única planta en Santa Cruz por el tema de la operación de la empresa. Pero tenemos operaciones y tenemos la capacidad operativa y las licencias para operar en todo el territorio nacional», indica Covarrubias. Eso significa que la empresa atiende clientes en distintas regiones del país y, en muchos casos, se encarga también del transporte del material tratado. Experiencia y economía circular como diferenciales Consultado sobre qué distingue a Tropiflor frente a otras opciones del mercado, Covarrubias apunta primero a la trayectoria acumulada en un rubro de nicho. Debe destacarse en un mercado con pocos clientes posibles —grandes industrias y petroleras— y un historial de tratamientos documentado ante las autoridades ambientales. «Lo que nos avala y nos diferencia es la experiencia, el tratamiento con éxito que hemos tenido. Todo está respaldado y está registrado en históricos que se presentan a las autoridades ambientales», afirma. El segundo diferencial que menciona tiene que ver con el origen mismo de la empresa. Una vez que los lodos tratados bajan los límites de contaminación exigidos por la Autoridad Ambiental Nacional, Tropiflor no se detiene ahí. Aplica fitorremediación, mezclando el material con materia orgánica y nutrientes del suelo hasta convertirlo en abono. «Termina siendo, de un suelo contaminado, en un abono que sirve para producir plantas ornamentales», explica el joven ejecutivo. Su referencia es directa al origen como vivero familiar de la compañía. La mirada hacia adelante Con la expansión paraguaya en marcha, Covarrubias plantea que el objetivo de Tropiflor pasa por consolidarse como gestor integral de residuos. Además, busca avanzar hacia un cambio de mirada sobre lo que hasta ahora se consideraba desecho. «Lo que podemos esperar de los próximos años y los planes que se vienen es dar el valor agregado a todos los residuos que existen en el país. Es decir, que ya no se vean los residuos como basura, sino como algo potencial que se le puede dar un valor agregado», concluye.
Marcela Caso, presidenta de CAMEBOL, detalla las estrategias que aplican las afiliadas para mantener sus negocios en pie pese a...
La empresa boliviana comenzó a operar formalmente en Paraguay y busca consolidarse como gestora integral de residuos.
Cinco meses atrás, Tropiflor AG comenzó a operar formalmente en Paraguay, en una zona industrial de Villa Hayes, dentro del área metropolitana del Gran Asunción. Es el paso más reciente de una empresa que nació en Santa Cruz de la Sierra en 1994 como un pequeño negocio de jardinería. Hoy gestiona residuos industriales para las principales petroleras del país e incluso trabaja en residuos urbanos.
«Hace dos años ya hemos empezado a iniciar proyecto de expansión hacia Paraguay. Hace cinco meses hemos empezado a operar formalmente el país vecino como Tropiflor», cuenta Diego Covarrubias, miembro del Directorio de la empresa.
Tropiflor fue fundada por Martín Covarrubias, padre de Diego. En sus inicios, la empresa se dedicaba a la venta de plantas ornamentales y a servicios de jardinería para empresas e instituciones. El giro hacia lo industrial llegó casi una década después, cuando la compañía identificó una oportunidad en un campo entonces poco explorado en Bolivia: la biorremediación de tierras con otros elementos.
«Empezamos a entender un poco el proceso de biorremediación de suelos y lodos, y lanzamos nuestro servicio que hasta el día de hoy es el core business de Tropiflor. Esto es. la biorremediación de suelos y lodos, más que nada para la industria del petróleo y gas», explica Covarrubias. Ese servicio marcó el ingreso de la empresa a un mercado con pocos actores y clientes muy específicos.
Desde entonces, Tropiflor amplió su oferta hacia el tratamiento de aguas contaminadas, residuales y con hidrocarburos, así como la gestión, segregación y disposición final de residuos sólidos peligrosos, especiales y domiciliarios. «Al día de hoy ya podemos abarcar todo el abanico de gestión de residuos que se consideraba hasta hace poco basura como tal», señala.
El crecimiento de la empresa también se refleja en su estructura. Tropiflor comenzó con dos personas administrativas y dos operativas. Hoy tiene más de 60 colaboradores y opera una planta de tres hectáreas en el Parque Industrial Latinoamericano, en Santa Cruz. Ahí se se tratan sólidos, líquidos, agua y lodos bajo licencias ambientales para operar en todo el territorio nacional.
«Nosotros solo tenemos una única planta en Santa Cruz por el tema de la operación de la empresa. Pero tenemos operaciones y tenemos la capacidad operativa y las licencias para operar en todo el territorio nacional», indica Covarrubias. Eso significa que la empresa atiende clientes en distintas regiones del país y, en muchos casos, se encarga también del transporte del material tratado.
Consultado sobre qué distingue a Tropiflor frente a otras opciones del mercado, Covarrubias apunta primero a la trayectoria acumulada en un rubro de nicho. Debe destacarse en un mercado con pocos clientes posibles —grandes industrias y petroleras— y un historial de tratamientos documentado ante las autoridades ambientales. «Lo que nos avala y nos diferencia es la experiencia, el tratamiento con éxito que hemos tenido. Todo está respaldado y está registrado en históricos que se presentan a las autoridades ambientales», afirma.
El segundo diferencial que menciona tiene que ver con el origen mismo de la empresa. Una vez que los lodos tratados bajan los límites de contaminación exigidos por la Autoridad Ambiental Nacional, Tropiflor no se detiene ahí. Aplica fitorremediación, mezclando el material con materia orgánica y nutrientes del suelo hasta convertirlo en abono. «Termina siendo, de un suelo contaminado, en un abono que sirve para producir plantas ornamentales», explica el joven ejecutivo. Su referencia es directa al origen como vivero familiar de la compañía.
Con la expansión paraguaya en marcha, Covarrubias plantea que el objetivo de Tropiflor pasa por consolidarse como gestor integral de residuos. Además, busca avanzar hacia un cambio de mirada sobre lo que hasta ahora se consideraba desecho. «Lo que podemos esperar de los próximos años y los planes que se vienen es dar el valor agregado a todos los residuos que existen en el país. Es decir, que ya no se vean los residuos como basura, sino como algo potencial que se le puede dar un valor agregado», concluye.
'Aperture', el primer adelanto de su cuarto álbum, es una apuesta electrónica que combina ambición artística y cifras récord de...
La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.
Dirección: Colinas de Santa Rita s/n, Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón) La Paz - Bolivia
© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A ( Desarrollo web Arcadia SRL )